
ESTUDIO
Tras más de 15 años de experiencia en otros estudios de arquitectura e interiorismo, nace Arquitectura Invisible, un equipo de arquitectos, interioristas y diseñadores, que tiene la vocación de crear espacios armónicos, emocionantes y saludables.
Invisible, precisamente porque lo más importante no es lo que se ve, sino aquello que se siente.
En la arquitectura sucede también que lo más importante de un lugar son precisamente esas sensaciones que hacen que estés a gusto en un espacio, aunque no sepas por qué. Estas sensaciones y emociones son debidas en gran parte a aquello que no se ve; los olores, los sonidos, las texturas, las sensaciones como el frío o calor, la sensibilidad a los campos electromagnéticos, la orientación, las proporciones, la energía del lugar…
El centro de nuestros diseños lo ponemos siempre en las personas que van a hacer uso de los espacios, por lo que prestamos especial atención a la experiencia del usuario, incorporando no sólo aspectos estéticos, sino también sensoriales, emocionales, funcionales, sociales, económicos, hasta históricos.
Desde el 2016, el proceso creativo de cada uno de nuestros proyectos se caracteriza por investigar los criterios invisibles que tienen que ver con la salubridad, la funcionalidad, las emociones y la belleza del espacio, siempre desde la responsabilidad en cada toma de decisiones.
VALORES
COHERENCIA
Al comienzo de cada proyecto, tratamos de convertirnos en esponjas que sean capaces de absorber todo lo necesario para poder proponer un diseños coherente, que englobe todo lo que el cliente pide y/o necesita, sin perder nunca una coherencia más abarcante, que incluya desde los conceptos directores del proyecto, hasta la integración de las instalaciones o el diseño del equipamiento.
En nuestra oficina trabajamos para definir con el mayor rigor posible todos los proyectos, estudiando cada una de las posibles soluciones hasta encontrar la que es la más idónea. No nos cerramos a replantear cada idea y, como si de un junco se tratara, tratamos de ir rectos, pero con flexibilidad para realizar cambios si estos mejoran la solución propuesta.
EMOCIÓN
Uno de nuestros principales objetivos es crear una arquitectura emocionante, que influya positivamente en los sentidos y llegue al alma de las personas. Como dijo el arquitecto Luis Barragán “Creo en una arquitectura emocional. Es muy importante para la especie humana que la arquitectura pueda conmover por su belleza. Si existen distintas soluciones técnicas igualmente válidas para un problema, la que ofrece al usuario un mensaje de belleza y emoción, esa es arquitectura”.
SALUD
Marco Vitruvio proponía en su tratado De architectura que la arquitectura descansa sobre tres principios básicos, la Venustas (belleza), la Firmitas (firmeza) y la Utilitas (utilidad), siendo la arquitectura un
equilibrio entre estas tres variables y la ausencia de una de ellas, haría que tal obra no pudiera ser considerada como tal. En Arquitectura Invisible consideramos que un espacio no promueve la salud de
quienes lo habitan, este espacio deja de tener sentido , por lo que añadiríamos un cuarto principio, La Salutis (salud), considerándolo tan importante como los los otros tres.
Einstein demostró que la materia es energía condensada, por lo que que la materia que configura un lugar es pura energía y desprende esta energía a las personas que lo habitan. Esta Energía se puede ver alterada por causas humanas (Radiación ionizante, materiales tóxicos y campos electromagnéticos principalmente) o naturales (Materiales radiactivos, alteraciones telúricas, agua subterránea, etc.).
Mediante mediciones conocemos si el lugar te roba o te regala energía y lo armonizamos para que los habitantes aún sin saberlo se encuentren en un lugar sano.
RESPONSABILIDAD
Tenemos la gran suerte de ser auténticos magos. Vamos creando lo que prevemos con la varita mágica. Influimos notablemente en la calidad de los entornos en que vivimos, por lo que tenemos una gran responsabilidad de cara al cliente, a los colaboradores y a la sociedad su conjunto. Lo que proyectamos existe por mucho tiempo y ¡puede mejorar o empeorar la experiencia vital de las personas!
También somos responsables en el proceso constructivo, a la hora de elegir los sistemas y materiales a emplear en cada obra, repercutiendo en la calidad de vida no sólo de las personas, sino también del medio ambiente.